La tendencia es muy clara: los gigantes de TI ya no compran nuevas empresas con bonitas interfaces web. El objetivo principal de los acuerdos es el acceso a megavatios de electricidad, sistemas de refrigeración líquida y espacio para centros de datos. El ejemplo más llamativo fue el reciente acuerdo de 5.000 millones de dólares entre Google y Blackstone (una empresa conjunta para la computación TPU). El nivel de penetración de la IA requiere enfoques industriales comparables a los del sector del petróleo y el gas. Las empresas con acceso a nodos de energía y cuotas de silicio se están adquiriendo con multiplicadores máximos, alterando para siempre la estructura de la banca de inversión.
Fuente: Financial Times / Reuters
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