Se trata de un conflicto de intereses puramente macroeconómico. Para los laboratorios de software, una pausa es una forma de solucionar problemas de seguridad y equilibrar la economía unitaria. Para Amazon (como el mayor proveedor de la nube del mundo, AWS), detener los lanzamientos de IA significa congelar la demanda de potencia informática y un colapso en los ingresos del centro de datos. Amazon no puede permitir que los temores de sus competidores a la AGI destruyan la rentabilidad del CAPEX de sus servidores. La industria ha revelado su fragmentación: los hiperescaladores seguirán pisando el acelerador, obligando a todo el mercado a seguir su ritmo de inversión.
Fuente: Amazon / Reuters
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