En su nueva empresa, Tulloch abordará una tarea de importancia crítica: optimizar la inferencia y mejorar la eficiencia de los modelos computacionales. Este movimiento ilustra una tendencia B2B fundamental: la guerra entre laboratorios ha pasado de acumular "hardware" a la caza de arquitectos capaces de exprimir al máximo las GPU disponibles. La escasez de visionarios a este nivel obliga a las grandes empresas tecnológicas (Big Tech) a inflar los paquetes de compensación a decenas de millones de dólares. El éxito o el fracaso de los productos de IA multimillonarios depende ahora de las decisiones de, literalmente, unos pocos cientos de ingenieros en todo el planeta.
Fuente: Wall Street Journal / Bloomberg
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