Este es un escenario clásico de "torcer el brazo". La prohibición afecta no solo a los contratos gubernamentales directos de Anthropic, sino también a miles de contratistas B2B privados que trabajan con el gobierno y ahora se ven obligados a purgar a Claude de sus flujos de trabajo. La industria recibió una señal clara y dura: cualquier desarrollador de modelos de frontera que se niegue a integrarse en la arquitectura de seguridad nacional será destruido económicamente en el mercado interno. La neutralidad ya no es una opción.
Fuente: Reuters / Axios
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