El 16-17 de agosto de 2025 surgió un caso sobre una persona que licenció su apariencia para un “avatar” digital, ahora usado en videos promocionales en TikTok. Legalmente el uso de esta imagen podría estar permitido, pero el público frecuentemente no sabe que se trata de un clon digital, no de la persona real. El artículo analiza las trampas legales de estos contratos —a menudo con cláusulas amplias e irrevocables que permiten usar la imagen en cualquier contexto, sin opciones de retirada. Esto genera preocupaciones sobre transparencia: ¿los espectadores saben que están consintiendo anuncios? ¿se marca el contenido como generado por IA? También se examinan los riesgos de desinformación —vender suplementos bajo la apariencia de “doctores” falsos mina la confianza. Conclusión: el mercado de licencias de avatares crece rápidamente, pero la regulación va por detrás, y necesitamos reglas claras para proteger consumidores y derechos personales.