Este resultado hace añicos las previsiones de los escépticos. El principal motor del auge industrial fue la agresiva demanda de exportaciones de alta tecnología y componentes de inteligencia artificial. Los fabricantes chinos han pivotado con éxito para atender tanto el mercado interno de IA soberana como los envíos de exportación de productos electrónicos. Las estadísticas demuestran que el sector tecnológico del país sigue siendo altamente resistente, transformando las inversiones en IA en capacidad de producción real y empleos en las fábricas.
Fuente: Reuters / RatingDog / S&P Global
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