Esta decisión es un clásico ping-pong geopolítico. A fines de la semana pasada, EE. UU. emitió una advertencia global sobre el robo de propiedad intelectual por parte de los gigantes chinos de la IA, y Beijing respondió anunciando restricciones al capital estadounidense. La prohibición de comprar Manus AI se convirtió en el primer castigo ejemplar público. Los mercados tecnológicos de EE. UU. y China están cerrando definitivamente sus puertas el uno al otro: los algoritmos, los pesos de los modelos y los desarrolladores talentosos son reconocidos como tesoros nacionales no sujetos a exportación a través de adquisiciones.
Fuente: Reuters / WSJ
M&AMetaManus AIChinaGeopolítica