Esta decisión es una maniobra macroeconómica forzada. En medio del constante endurecimiento de las normas de información (incluidas las directivas recientes del regulador del Reino Unido FCA), la auditoría manual de las operaciones bancarias se ha vuelto fatalmente no rentable para las corporaciones. Los analistas humanos son demasiado caros y generan errores. La introducción de una capa de IA especializada asume el procesamiento continuo de terabytes de registros financieros, reduciendo los riesgos regulatorios y recortando radicalmente el OPEX. Esto demuestra que en el segmento B2B, la IA no se usa para la creatividad, sino para reducir sin piedad los costos en el personal de cumplimiento.
Fuente: Confluence / FinTech Global
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