La situación está probando los límites de la paciencia de los inversores. Las empresas ya no pueden financiar la expansión de la IA con los beneficios operativos actuales, ya que se los consumen los costos de "hardware". El mercado de bonos se está calentando: los rendimientos aumentan y el apetito por el riesgo cae. Si la infraestructura de IA no garantiza un crecimiento explosivo del flujo de caja libre en los próximos 2 años, el mercado espera una corrección severa. Las corporaciones han apostado sus balances, convirtiendo a la industria de TI en rehén del costo del capital prestado.
Fuente: Reuters / S&P Global Ratings
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