El regulador reconoce el hecho: los actores malintencionados ahora tienen acceso a potentes modelos generativos. Los sistemas de seguridad clásicos (DLP, antifraude) son impotentes ante el phishing automatizado, los deepfakes utilizados para eludir la biometría y los agentes de IA que buscan dinámicamente vulnerabilidades de día cero en las API bancarias. La exigencia del BCE significa que el sector financiero tendrá que multiplicar sus presupuestos de seguridad de la información. Se está abriendo un mercado B2B masivo para los integradores de TI: los bancos necesitan urgentemente contraalgoritmos (IA frente a IA) y arquitecturas Zero Trust aisladas capaces de repeler ataques a velocidades inalcanzables para los humanos.
Fuente: Banco Central Europeo / Reuters
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