Este movimiento se deriva lógicamente de los eventos de la semana pasada, cuando la UE tuvo que suavizar urgentemente las regulaciones de la Ley de IA bajo la presión de las empresas que temían el retraso tecnológico. Al darse cuenta de que las leyes universales se vuelven obsoletas más rápido de lo que se lanzan nuevos LLM, Bruselas está cambiando a una táctica de "control manual". Los reguladores están tratando de negociar condiciones especiales de auditoría y cumplimiento directamente con los monopolistas, sin pasar por largos procedimientos parlamentarios. Europa busca desesperadamente un equilibrio entre proteger su soberanía digital y la necesidad de utilizar tecnologías estadounidenses para sostener su macroeconomía.
Fuente: Reuters
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