El cambio de sentimiento es obvio: los inversores ya no compran hermosas presentaciones y puntos de referencia abstractos de nuevos LLM. Exigen ver el retorno de la inversión (ROI). Las inyecciones multimillonarias en la construcción de centros de datos y la compra de chips aún no se han convertido en un crecimiento de ingresos comparable para las empresas de software. El temor de que las valoraciones actuales de las nuevas empresas tecnológicas lleguen al límite está obligando al capital europeo a moverse hacia activos defensivos. El mercado está entrando en una fase aleccionadora: la IA debe demostrar su viabilidad comercial en medio del endurecimiento de los límites de crédito.
Fuente: Reuters
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