Desde el punto de vista técnico, este es un hito importante. Todo el procesamiento del lenguaje natural (NLP) y la transcripción ocurren localmente en el procesador del teléfono inteligente, sin enviar el flujo de audio a los servidores de Google. Esto resuelve dos problemas a la vez: la latencia de la red y la privacidad de los datos corporativos. Estamos viendo una continuación lógica de la tendencia establecida hace unos días por LG con sus chips de IA en televisores: los algoritmos básicos se están convirtiendo en una parte integral del sistema operativo local del usuario.
Fuente: Google AI / TechCrunch
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