No obstante, el WEO expone una peligrosa divergencia macroeconómica: los beneficios se concentran casi exclusivamente en los países que dominan las cadenas de suministro (EE. UU., Taiwán, Corea del Sur), mientras que las economías sin infraestructura informática propia quedan rezagadas. El FMI concluye que la estabilidad económica mundial depende del ritmo de construcción de centros de datos, advirtiendo que si estas inversiones no generan productividad real, el motor del crecimiento se convertirá en un lastre sistémico.
Fuente: FMI / Reuters
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