El resultado principal de la cumbre es el dinero. El volumen de inversiones prometidas en infraestructura de IA superó los $250 mil millones. India ha asegurado oficialmente su estatus como un nuevo punto gravitacional para las grandes tecnológicas. Sin embargo, los analistas señalan: la declaración es puramente consultiva. No se adoptaron medidas legalmente vinculantes para controlar los monopolios de IA. La ética se quedó en el papel, mientras el capital fluyó hacia el hormigón y los servidores.
Fuente: Fortune India / Reuters
PolíticaInversiónIndiaÉticaGlobal