La declaración de Intel confirma una tendencia global: el cuello de botella de la revolución de la IA no es el software, sino la infraestructura física (silicio y electricidad). A pesar de los agresivos intentos de alcanzar a Nvidia, Intel se enfrenta a la realidad de fabricar chips complejos. Los analistas advierten que la escasez de hardware podría ralentizar el ritmo de adopción de la AGI en 2026.
Fuente: Reuters / Intel
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