El mercado está desencadenando un duro proceso de corrección. Los inversores institucionales se niegan a creer ciegamente en el "futuro de la AGI", exigiendo a las corporaciones un retorno de la inversión (ROI) transparente. El enorme CAPEX en la compra de procesadores tensoriales, la construcción de centros de datos que consumen mucha energía (como el megaproyecto de Meta en Luisiana) y la refrigeración de chips está empezando a devorar los beneficios trimestrales de Big Tech. La liquidación en la bolsa de Tokio es un indicador de que la burbuja de infraestructura de IA ha comenzado a desinflarse. Los proveedores y los hiperescaladores tendrán que demostrar que los monstruos informáticos que han construido son capaces de generar ingresos B2B reales, no solo hermosas presentaciones.
Fuente: Reuters
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