El movimiento de Bezos es lógico: controlar la AGI es una cuestión de supervivencia para el ecosistema de Amazon. La inyección de $10 mil millones se destinará directamente a la compra de potencia informática (probablemente servidores y chips de IA personalizados, de cuya escasez advirtió Morgan Stanley ayer). El mercado de IA generativa ha entrado en una fase en la que el precio de entrada para crear modelos fronterizos se mide en decenas de miles de millones de dólares. Bezos está dispuesto a pagar este precio para garantizar la soberanía de sus cadenas de suministro tecnológico.
Fuente: Reuters / FT / Bloomberg
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