El pánico fue provocado por los sólidos datos de empleo en Estados Unidos, que aumentaron las expectativas de una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed). Los inversores comenzaron inmediatamente a deshacerse de los activos sobrecalentados, y los fabricantes de semiconductores coreanos, Samsung y SK Hynix (que recientemente celebró su entrada en el club del billón de dólares), fueron los primeros en recibir el golpe. Este colapso demuestra una regla fundamental: no importa cuán disruptiva sea la IA de Agentes (Agentic AI), su infraestructura física se construye con dinero prestado. El crédito caro hace reflexionar a Wall Street, obligando a los fondos a asegurar ganancias y revisar los múltiplos de los gigantes de la IA.
Fuente: Reuters / Financial Times
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