Las naciones se han dado cuenta de su dependencia crítica de los hiperescaladores estadounidenses y las fábricas taiwanesas. Utilizando el Reino Unido como ejemplo, vemos cómo los gobiernos están empezando a estimular directamente la creación de ecosistemas de IA soberanos y el desarrollo paralelo de la computación cuántica. La potencia de cálculo (Compute) ha sido reconocida definitivamente como un cuello de botella estratégico a nivel nacional, comparable a las reservas de uranio o petróleo. Esta carrera armamentista se ve corroborada por los recientes movimientos del DOE de EE. UU. (cambiando a ensambladores de clústeres de IA independientes) y los intentos de China de compensar los embargos a través de su mercado interno de memoria.
Fuente: Financial Times / Reuters
GeopolíticaComputeReino UnidoComputación CuánticaMacroeconomía