Este movimiento posiciona a Nueva York como un centro clave de resistencia regulatoria, sentando un precedente para otros estados insatisfechos con las políticas federales de laissez-faire. Los gigantes tecnológicos han expresado su preocupación de que los nuevos requisitos compliquen las operaciones comerciales y frenen la innovación. Sin embargo, los partidarios argumentan que la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para proteger a los ciudadanos de la discriminación y los errores algorítmicos. La Ley RAISE entra en vigor de inmediato, obligando a las empresas a revisar urgentemente sus protocolos de cumplimiento.
Fuente: The Wall Street Journal
Nueva YorkLey RAISESeguridad de IARegulaciónPolítica