Este decreto estratégico posiciona claramente el papel de Seúl. Si Taiwán (TSMC) es la imprenta de los núcleos tensoriales, Corea del Sur está destinada a convertirse en la planta de ensamblaje para la encarnación física de la IA (Embodied AI). La inteligencia de los agentes requiere un caparazón: coches autónomos, drones de almacén y robots asistentes humanoides. La concentración de las capacidades de fabricación de Samsung y LG, junto con la ingeniería pesada de Hyundai, hacen de Corea el candidato ideal para escalar los "músculos de hierro" de las redes neuronales. La industria ha superado la etapa de generación de texto e imágenes; el capital se ha precipitado hacia el mundo físico, donde NVIDIA planea beneficiarse de la venta de software y chips para millones de robots autónomos.
Fuente: Nvidia / Reuters / Yonhap
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