Este movimiento es un reflejo directo del pragmatismo geopolítico. La semana pasada vimos inversiones similares por parte de AMD ($10 mil millones en la misma región). NVIDIA continúa inyectando dinero en los fabricantes taiwaneses (principalmente TSMC y ensambladores como Foxconn) para desbloquear los cuellos de botella en los suministros de servidores de IA. A pesar de la presión política de Washington y los intentos de diversificar la producción (la Ley CHIPS de EE. UU.), Huang deja claro: la economía física de la inteligencia generativa todavía depende críticamente de la línea de ensamblaje taiwanesa. Sin Taiwán, la arquitectura Blackwell sigue siendo solo un plano.
Fuente: NVIDIA / Reuters / AFP
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