Este cambio de retórica parece una maniobra anticrisis planificada. La declaración de Altman contrasta marcadamente con la dura realidad macroeconómica: hace apenas una semana, el megabanco británico Standard Chartered despidió a 7.000 empleados de back-office, citando explícitamente la automatización de la IA como el motivo. Sin embargo, en el umbral de la OPI más grande en la historia de la industria (cuyos preparativos fueron informados por el FT el 23 de mayo), es vital que OpenAI reduzca la tensión social. A los inversores no les gustan los activos que amenazan con huelgas masivas y reacciones severas de los sindicatos. Sam Altman está vendiendo una ilusión tranquilizadora a Wall Street y a los reguladores, mientras que los algoritmos continúan eliminando metódicamente al personal de línea de los presupuestos corporativos.
Fuente: Reuters / The Next Web
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