La historia se complementa con un detalle importante: como parte del lanzamiento, la corporación adquirió la agencia de IA Tomoro. Anteriormente informamos que el gigante de la consultoría Capgemini invirtió en esta misma estructura. La lógica de Sam Altman es sumamente pragmática. OpenAI ya no quiere ser solo un proveedor de API, regalando todos los márgenes de integración a contratistas externos. Al crear su propio integrador de sistemas "de bolsillo", la empresa está tomando el control de todo el ciclo de monetización B2B: desde el entrenamiento de los pesos de la red neuronal hasta la configuración de agentes personalizados llave en mano para las empresas Fortune 500.
Fuente: OpenAI / Reuters
IA EmpresarialOpenAIM&ATomoroB2B