Este movimiento es una medida macroeconómica necesaria en medio de gastos operativos astronómicos (que alcanzaron los $34 mil millones el año pasado) y un déficit de potencia informática. En lugar de ejecutar un modelo pesado similar a AGI para cada mensaje, la empresa está fragmentando las cargas de trabajo. Sol se encargará de tareas analíticas complejas, Terra logrará un equilibrio entre velocidad y costo, y Luna cubrirá las necesidades de computación de borde (edge computing) rápida. Actualmente, el acceso está restringido solo a socios examinados (vetted partners). Antes de su próxima OPI, OpenAI debe demostrar a Wall Street que no solo sabe cómo quemar efectivo en centros de datos, sino también cómo administrar de manera flexible la economía unitaria de sus API.
Fuente: OpenAI / Reuters
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