El conjunto de herramientas de los ciberdelincuentes se ha vuelto aterradoramente accesible. La barrera de entrada a los esquemas de la darknet se ha reducido a la capacidad de escribir prompts. Los deepfakes y el texto generado de manera coherente hacen que la ingeniería social sea indistinguible de la interacción humana real. El problema ha pasado de ser puramente técnico a social: las plataformas de TI pronto tendrán que implementar tokens de autenticación de identidad por hardware (Prueba de Personalidad) y marcas de agua criptográficas estrictas para cualquier contenido.
Fuente: Business Insider / OpenAI
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