El acuerdo acaba con el manifiesto original de la empresa de crear "IA en beneficio de toda la humanidad". El acceso a los presupuestos militares requirió compromisos: OpenAI acordó eliminar los estrictos filtros de seguridad para las necesidades del ejército. Técnicamente, esta es una tarea muy compleja: los modelos deben ejecutarse localmente dentro del perímetro seguro del Departamento de Defensa sin conectarse a servidores de telemetría externos. Para Sam Altman, este es un triunfo geopolítico absoluto: OpenAI se convierte de facto en un contratista digital clave para el complejo militar-industrial de EE. UU., monopolizando el mercado de IA generativa en el ejército.
Fuente: Reuters / Axios
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