Para financiar la creación de estructuras empresariales dedicadas y superar las ofertas de los competidores, Sam Altman ofrece a los inversores una rentabilidad garantizada del 17,5% y acceso anticipado exclusivo a futuras arquitecturas. Se trata de un movimiento inusual para una startup tecnológica, que se asemeja a los préstamos corporativos agresivos. La industria lo entiende: el ganador no será el que tenga un LLM un poco más inteligente, sino el que pueda contratar más integradores y ofrecer a las corporaciones una infraestructura llave en mano segura y lista para usar. Los costos de tal expansión están quemando capital más rápido que el entrenamiento de los propios modelos.
Fuente: Reuters / Axios
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