Este lanzamiento es una respuesta política a la creciente paranoia de los reguladores. Las autoridades estadounidenses y europeas han expresado repetidamente su temor de que los LLM sean capaces de generar instrucciones para crear patógenos sintéticos o armas biológicas. Al lanzar Rosalind en un "sandbox" aislado para científicos especializados, OpenAI intenta arrebatarle la agenda a los órganos de supervisión. La compañía está demostrando que puede controlar los riesgos de forma independiente (AI Safety) y proporcionar a las autoridades herramientas de contra-modelado. La inteligencia artificial se está convirtiendo en la base de la bioseguridad nacional.
Fuente: OpenAI / Axios / WSJ
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