Mientras la dirección de OpenAI atribuyó los despidos a infracciones en el manejo de información confidencial, los investigadores desmintieron esta versión, afirmando que las medidas buscan silenciar las evaluaciones internas de riesgo y bloquear la interacción con expertos externos. Tras la renuncia de David Robinson, este episodio evidencia la erosión institucional en la empresa de Sam Altman, que supedita la transparencia y los protocolos de seguridad a los plazos comerciales antes de su salida a bolsa.
Fuente: Associated Press / TechCrunch
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