Este juicio podría convertirse en un punto de inflexión para toda la industria de la IA generativa. Los demandantes argumentan que los modelos de OpenAI están diseñados intencionalmente para fomentar un apego profundo sin advertir a los usuarios vulnerables que están interactuando con un algoritmo sin alma. Los expertos legales señalan que el resultado del caso definirá los límites de la responsabilidad del desarrollador por la salud mental del usuario y podría conducir a descargos de responsabilidad obligatorios y restricciones sobre las funciones "emocionales" de los chatbots a nivel legislativo en los EE. UU. y más allá.
Fuente: The Washington Post
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