Aunque la IA aumenta la productividad y puede añadir puntos porcentuales al PIB, los costes de la infraestructura de IA, la energía y el reciclaje de millones de desempleados crean nuevos agujeros presupuestarios. La carga de la deuda de los EE. UU. y los países europeos sigue siendo crítica. La IA es una herramienta de crecimiento a largo plazo, pero no es una "pastilla mágica" capaz de eliminar instantáneamente obligaciones de billones de dólares. Al contrario, la competencia por el liderazgo en IA obliga a los estados a inyectar miles de millones en subsidios a la industria, lo que a corto plazo solo exacerba la inestabilidad financiera.
Fuente: Reuters
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