El problema no es el dinero o la tecnología, sino los recursos básicos. Las megafábricas de Samsung y SK Hynix requieren volúmenes colosales de electricidad y agua de proceso para su enfriamiento. Las infraestructuras regionales simplemente no están diseñadas para tales cargas. Este incidente refleja la situación de la moratoria sobre los centros de datos en el estado de Nueva York. El auge global de la IA ha chocado con la toma de corriente y la tubería de agua. Para los inversores, esto es una señal clara: la rentabilidad futura de los gigantes del silicio dependerá no de los nanómetros de litografía, sino de su capacidad para cabildear por la construcción de nuevas plantas de energía nuclear e instalaciones de desalinización a expensas del presupuesto estatal.
Fuente: Reuters / Japan Times
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