Según los analistas, el gasto exclusivo en la construcción de centros de datos saltará a 280.000 millones de dólares en 2026 y a 330.000 millones en 2027. El problema es que las redes eléctricas nacionales de los países desarrollados no están preparadas técnicamente para tal carga. Esto explica la turbulencia del mercado: desde proyectos de ley en los EE. UU. que bloquean nuevos clústeres de IA hasta inversiones en chips de alta eficiencia (TurboQuant de Google, nuevas NPU de Rebellions). La era del escalado extensivo y sin sentido de modelos ha terminado: ha comenzado la batalla por cada kilovatio y la reducción del PUE (Efectividad del Uso de Energía).
Fuente: S&P Global / Reuters
MacroeconomíaEnergíaCAPEXCentros de DatosS&P Global