El motivo de la cancelación es francamente honesto: los asesores del presidente afirmaron que los estrictos marcos regulatorios socavarían la competitividad de los gigantes tecnológicos estadounidenses en el escenario mundial. En la carrera con China por lograr AGI, cualquier barrera de cumplimiento se considera un sabotaje a la seguridad nacional. Mientras Europa ata a sus desarrolladores de pies y manos con la Ley de IA, Estados Unidos elige conscientemente el camino de la desregulación. Washington está dando a los laboratorios de IA "luz verde" para escalar modelos fronterizos sin importar los comités de ética, convirtiendo a Silicon Valley en una zona de capitalismo digital absoluto.
Fuente: Casa Blanca / Reuters / AP
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