Esta declaración demuestra una profunda desconexión entre las declaraciones políticas y la realidad macroeconómica. Hace apenas unos días en la cumbre del G7, los líderes de Silicon Valley notaron un déficit total de gigavatios de carga base, exigiendo la construcción de nuevas plantas de energía nuclear. Además, ese mismo día, el importante operador europeo Italgas presentó su plan estratégico de 13.000 millones de euros hasta 2032, donde se desplegarán masivamente algoritmos de IA para optimizar la extracción y distribución de gas fósil. La infraestructura global está atrapada en un bucle paradójico: para entrenar modelos energéticamente eficientes para la transición verde, las corporaciones se ven obligadas a quemar volúmenes récord de hidrocarburos tradicionales.
Fuente: ONU / Italgas / Reuters
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