Esta medida es una respuesta macroeconómica directa a las acciones de EE. UU. (embargos de chips) y a las inversiones masivas de la Big Tech occidental (la reciente emisión de acciones de 80.000 millones de dólares de Alphabet). El plan del Consejo de Estado de la República Popular China implica la construcción de una red de centros de datos y centros de computación que dependan por completo de la cadena de suministro local (incluidos los procesadores RISC-V de ByteDance y los chips de Huawei). China está formando un circuito cerrado y completamente independiente de soberanía tecnológica, capaz de soportar el entrenamiento de modelos fronterizos sin la participación de silicio estadounidense o taiwanés.
Fuente: Bloomberg / Reuters
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