Este es un cambio fundamental de posiciones. Anteriormente, los embargos a la exportación (sobre chips y litografía) eran una amenaza casi exclusiva de Estados Unidos. Ahora, tras el lanzamiento de pesos pesados abiertos como Kimi K3 y superclústeres de Huawei, China se ha dado cuenta de su poder de monopolio. La prohibición de la libre exportación de software y tecnología china es un golpe directo a los países en desarrollo y a las empresas asiáticas que se han "enganchado" a las alternativas abiertas baratas de la República Popular China. Beijing está formando sus propias aduanas tecnológicas: el acceso a la AGI china solo se otorgará a cambio de lealtad política y económica.
Fuente: Financial Times / Reuters
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