Casi un tercio de los usuarios (31%) utiliza redes neuronales generativas para tareas laborales en secreto, sin el conocimiento de la dirección. Además, el 17% paga por las herramientas de IA de su propio bolsillo. El gasto personal total de los empleados británicos en suscripciones se estima en un colosal valor de 958 millones de libras al año. Para la macroeconomía, esto es una señal de una falla sistémica en B2B: las corporaciones están tardando demasiado en aprobar políticas de seguridad y comprar agentes de IA legales. Los oficinistas se ven obligados a comprar productividad ellos mismos, arriesgando los secretos comerciales de la empresa. Si la empresa no acelera el despliegue de licencias corporativas de LLM, las fugas de datos confidenciales a chatbots públicos se volverán incontrolables.
Fuente: Deloitte / Ipsos
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