El detalle clave del acuerdo es un contrato de 22 años con la empresa energética Fortum para comprar hasta el 50% de la electricidad generada por la planta de energía nuclear finlandesa Loviisa. Este es un marcador macroeconómico: la construcción de clústeres de GPU de gigavatios ha llegado a los límites de la generación "verde". La energía eólica y solar no pueden proporcionar energía estable para entrenar modelos fronterizos. Las corporaciones se están moviendo para reservar directamente la infraestructura nuclear durante las próximas décadas. Para el mercado, esto significa que el acceso a electricidad estable y barata se ha convertido definitivamente en un activo tan crítico como los propios procesadores tensoriales.
Fuente: Google / Fortum / Reuters
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