Estos fondos se dirigirán exclusivamente hacia la I+D y el despliegue de líneas para la impresión de chips avanzados de 2 nanómetros, que son críticos para los centros de datos y los clústeres de IA. Esta decisión encaja perfectamente en el contexto geopolítico actual. Tokio no quiere ser rehén de las cuotas de exportación de Estados Unidos o de posibles interrupciones en los suministros de la taiwanesa TSMC. Al crear una fundición soberana, Japón asegura una base física independiente para sus futuros modelos de IA y sistemas robóticos, consolidando su estatus como una de las principales superpotencias tecnológicas.
Fuente: METI / Reuters / Rapidus
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