La arquitectura consta de 10 satélites que transportan alrededor de 40 procesadores Nvidia Orin especializados. Sophia Space se convirtió en el primer cliente de esta infraestructura espacial basada en la nube. El lanzamiento de este clúster resuelve un problema fundamental en la industria espacial: los límites de ancho de banda de enlace descendente (downlink). En lugar de transmitir petabytes de imágenes y telemetría sin procesar a la Tierra, los satélites utilizan IA a bordo para analizar datos sobre la marcha, enviando solo información procesada a los centros de control en tierra. La inferencia en órbita es ahora una realidad.
Fuente: Kepler Communications / TechCrunch
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