Este es un reconocimiento de la escasez crítica de recursos informáticos en la industria. A pesar de las compras de Meta a AMD y Nvidia, su propia infraestructura es insuficiente para el entrenamiento paralelo de múltiples modelos gigantes. Google, que durante mucho tiempo consideró a Meta como un competidor directo, ahora monetiza su liderazgo en el desarrollo de chips propios. El acuerdo muestra que en la carrera por la AGI, las realidades de la infraestructura son más importantes que la enemistad corporativa. Meta paga miles de millones a un competidor para no quedarse atrás en las velocidades de entrenamiento de redes neuronales.
Fuente: The Information / Reuters
InfraestructuraMetaGoogleTPUChips