Este es un movimiento brillante, aunque cínico, por parte de los abogados de Redmond. Si bien la corporación vende infraestructura de IA a los gobiernos (recordemos los recientes $10 mil millones para Japón) y promueve agentes autónomos para empresas, el segmento B2C sigue siendo un campo minado no regulado. Al esconderse detrás de la frase de "entretenimiento", Microsoft se exime por completo de la responsabilidad por cualquier error financiero, médico o técnico (alucinaciones) generado por la red neuronal. A los usuarios se les dice explícitamente: no confíen en la IA para tareas críticas a menos que hayan comprado un contrato corporativo de Expert AI con un estricto SLA.
Fuente: TechCrunch / Microsoft
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