Hasta ahora, el principal cuello de botella de la industria han sido las unidades de procesamiento de gráficos (GPU) de NVIDIA, perfectas para cálculos matriciales paralelos. Sin embargo, los agentes de IA capaces de planificar tareas y ejecutar código de forma autónoma (como el recientemente anunciado Claude Opus 4.7) requieren una gran ramificación lógica. Esta es la prerrogativa de las Unidades Centrales de Procesamiento (CPU) y la memoria de servidor de alta velocidad. La señal del mercado es inequívoca: los centros de datos comenzarán a cambiar su arquitectura de adquisiciones. Empresas como AMD e Intel están obteniendo un motor de crecimiento inesperado, y los inversores tendrán que reevaluar el equilibrio de poder en el superciclo de los semiconductores.
Fuente: Morgan Stanley / Reuters
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