Esto va mucho más allá de la generación de texto. La plataforma se está transformando en un ecosistema cerrado que integra herramientas de codificación, agentes de IA autónomos y servicios B2C de terceros. OpenAI esencialmente está copiando el modelo asiático de WeChat: los usuarios no deberían tener que salir de la aplicación para resolver tareas laborales o domésticas. Esta maniobra sirve a dos objetivos macroeconómicos. Primero, maximizar la valoración antes de su próxima Oferta Pública Inicial (OPI). Segundo, competencia directa con el ecosistema Windows de Microsoft. La asociación entre las dos corporaciones se está deshilachando: OpenAI está construyendo su propio sistema operativo sobre los sistemas operativos de escritorio y móviles tradicionales.
Fuente: Financial Times / Reuters
Big TechOpenAIChatGPTSuperappOPI