El programa implica la asignación de miles de millones de dólares para subsidiar la exportación de tecnologías de IA estadounidenses a los mercados globales. Ante la intensa confrontación con China, Washington no solo prohíbe la venta de chips de primer nivel (controles de exportación), sino que también paga activamente para garantizar que otros países integren modelos de EE. UU. (desde OpenAI hasta Google) en sus infraestructuras. Las redes neuronales se han equiparado a exportaciones estratégicas al nivel de la energía nuclear o la aviación. La iniciativa EXIM garantiza que la soberanía tecnológica de los países "no alineados" (Asia, América Latina) se construya sobre la base del código de software y el silicio estadounidenses.
Fuente: EXIM / Reuters / White House
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