La principal sensación de la presentación fue el discurso del cofundador de Anthropic, Christopher Olah. Hablando desde el podio del Vaticano, uno de los principales arquitectos de IA del planeta se opuso abiertamente a sus colegas de Silicon Valley, afirmando que el desarrollo y la regulación de la superinteligencia no pueden dejarse únicamente a discreción de las corporaciones de TI. Este demarche expone una brecha dentro de la Big Tech: Anthropic está aprovechando tácticamente la agenda ética y demostrando una lealtad estricta a los órganos de supervisión para desplazar a OpenAI de futuros contratos gubernamentales y de defensa.
Fuente: Vaticano / Santa Sede / Reuters / AP
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