El problema con la IA corporativa es que los propios desarrolladores escriben los puntos de referencia en condiciones estériles. Como resultado, los sistemas ASR entienden perfectamente el inglés estándar pero ignoran los acentos, los impedimentos del habla o los dialectos de los grupos marginados. La publicación propone estandarizar la auditoría externa de IA involucrando a usuarios reales y grupos comunitarios. Esta es una señal clara para los reguladores (incluidos los autores de la Ley de IA de la UE): la seguridad de los algoritmos debe evaluarse no mediante informes corporativos, sino mediante métricas de inclusión "en el campo".
Fuente: Nature Machine Intelligence
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